Agradecimientos públicos y un experimento organizacional

Estoy seguro de que no es necesario explicarle a nadie la importancia de agradecer a las personas por su ayuda. Dar muestras explícitas de agradecimiento a quienes nos dan una mano no sólo es “de buena educación”, sino que también es una forma de que la gente nos siga ayudando.

En la web esta buena práctica (la de agradecer la ayuda de los demás) es muy común. 

Hay una costumbre twittera muy conocida llamada follow friday que consiste en sugerir a nuestros seguidores la posibilidad de seguir a personas que por alguna razón nos parecen interesantes.

Seguramente, todos hemos visto tweets identificados por hashtags como #ff o #followfriday relacionados con este tema. Desde su origen el concepto se fue expandiendo para abarcar otros usos como por ejemplo el del agradecimiento. Cuando alguien nos ha ayudado de alguna manera, le mandamos un #ff para hacer ese agradecimiento (o reconocimiento) público.

El agradecimiento en el entorno de trabajo

Pero esto que es tan muy común en la web, lo es mucho menos en el ambiente corporativo. Con suerte nos encontramos con que alguna gente tal vez nos agradece con un mail personal o con un comentario al pasar en un pasillo, pero es raro encontrar agradecimientos públicos respecto a la ayuda que hemos recibido de alguien.

Lo primero que hago es preguntarme por qué sucede esto.

  • ¿Será que no queremos admitir que alguien nos ayudó?
  • ¿Será que está mal visto en la organización?
  • ¿Será que está considerado como un signo de debilidad?
  • ¿Será que entonces estamos formalizando una deuda con otra persona?
  • ¿Nos da fiaca?
  • ¿Nos olvidamos?

Lo segundo es resaltar las bondades del agradecimiento público.

  • Motiva a las personas. Sabemos que las personas motivadas son más productivas.
  • Ayuda a mantener nuestra red. En el trabajo de los profesionales del conocimiento la red de contactos es un activo importantísimo que puede ayudarnos a resolver más de un problema.
  • Mejora el ambiente de trabajo. La gente profundiza los lazos con sus compañeros.
  • Fomenta el trabajo en equipo, creando la sensación de que “hoy por mí, mañana por ti”.

Un experimento

Como soy bien pensado creo que las razones por las que no se hace son más bien operativas y de falta de costumbre, de modo que planteo un experimento:

"Empezar a agradecer públicamente la ayuda de los demás en nuestro entorno laboral utilizando la herramienta de colaboración que tu organización este utilizando (Yammer, Status Net, etc.) e identificando a esos posts con un hashtag."

Para aquellos que quieran intentarlo me permito hacer algunas sugerencias:

  1. Usar una herramienta de colaboración y no el mail pues en la mayoría de las organizaciones para hacer público un mail necesitamos enviarlo a la lista "todos" y eso puede ser bastante molesto para alguna gente. Hacerlo sobre una plataforma de colaboración, que por definición debería ser de uso opcional para las personas, nos garantiza que nadie se sentirá invadido por estos "correos no deseados".
  2. Fijar un día para hacer estas menciones con el objetivo de acotar el nivel de interrupción que esto pueda traer. En ese sentido hacer esto los viernes es piola.
  3. No preocuparse porque la gente "empiece a agradecer todo" por dos motivos: (a) es un experimento (b) lo más probable es que la iniciativa se autorregule con el tiempo.

¿Alguno lo está haciendo? ¿Alguno está tentado de empezar a hacerlo?

Seguimos pensando..

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